My Weblog


El terror a través del celuloide
Diciembre 7, 2007, 6:13 pm
Archivado en: Internacional

Los fantasmas y otros entes fantásticos están presentes en la literatura desde sus orígenes pero, paradójicamente, fue durante el racionalismo del siglo XVIII cuando los cuentos sobre seres y circunstancias extranaturales se convirtieron en un género claramente definido.

Obras como El Castillo de Otranto (1764) de Horace Walpole, Los misterios de Udolfo (1794), de Ann Radcliffe, y El monje (1796) de Matthew Gregory Lewis, sentaron ciertas bases que siguen siendo comunes a la literatura y el cine, el cual ha sabido incorporar con gran éxito el género de miedo y terror.

La fascinación que produce un ambiente negro y hostil, así como los peligros que acechan a los protagonistas, se convirtieron en las claves de un género que, favorecido por el impacto del romanticismo, no tardó en adoptar todos los elementos del horror y lo grotesco explotados, por ejemplo, en los relatos de Gustavo Adolfo Bécquer y Edgar Allan Poe.

Frankenstein (1818) de Mary Wollstonecraft Shelley, el cual combina elementos propios del relato fantástico con la historia de un científico ávido de sabiduría, se consolidó como un referente de los relatos de terror, mientras que Drácula (1897) de Bram Stoker introdujo al vampiro en esta corriente literaria y más tarde cinematográfica.

Por su lado, el cine aprovechó los cimientos construidos por la literatura y estructuró una manera novedosa y efectiva de estremecer a las masas.

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Dejar un comentario

Aún no hay comentarios por mucho
Deja un comentario



Deja un comentario
Línea y párrafo se rompe automáticamente, direcciones email nunca se muestran, permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>